◎ Herida de abandono
La Máscara de la Dependencia
Toleras dinámicas que te hacen daño con tal de no quedarte solo. Tu miedo no es al conflicto: es al silencio después.
Aceptas migajas antes que nada. Escribes primero, siempre. Cuando alguien tarda en responder, tu cuerpo ya está preparando el abandono. Prefieres una relación que duele a una ausencia que no controlas.
En el cuerpo: El pecho o la garganta que se cierran.
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◎ Herida de rechazo
La Máscara Huidiza
Te retiras antes de que te retiren. No es orgullo: es una certeza vieja de que no mereces el afecto que igual estás pidiendo.
Te haces pequeño en los grupos. Cancelas antes de que te cancelen. Cuando alguien te elige, sospechas del criterio de esa persona en vez de revisar el tuyo.
En el cuerpo: Los hombros encogidos hacia adentro.
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◎ Herida de humillación
La Máscara Masoquista
Cargas lo de todos y llamas a eso ser buena persona. El olvido de ti mismo se disfrazó de generosidad.
Dices que sí antes de saber si puedes. Te avergüenza pedir. Te sientes útil solo cuando estás cansado, y descansar te resulta más difícil que trabajar.
En el cuerpo: La espalda cargada, un peso encima.
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◎ Herida de traición
La Máscara Controladora
Necesitas tenerlo todo atado porque una vez lo soltaste y se cayó. A tu desconfianza le dices carácter fuerte.
Delegas y revisas. Anticipas la mentira antes de que exista. Te cuesta creer que alguien haga algo por ti sin que haya un costo escondido más adelante.
En el cuerpo: La mandíbula apretada.
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◎ Herida de injusticia
La Máscara Rígida
El perfeccionismo te mantiene de pie y a la vez te impide decidir. Ordenas por fuera lo que no sabes cómo ordenar por dentro.
Mides todo con una vara que no le aplicas a nadie más. Postergas por miedo a que salga mal. Sientes que relajarte es bajar la guardia, y bajar la guardia es peligroso.
En el cuerpo: Todo el cuerpo recto, rígido.
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